Las prestaciones sociales son un derecho de todo trabajador y uno de los temas que más dudas genera al terminar una relación laboral. Este artículo resume, en términos generales, qué son, cómo se calculan y qué caminos existen cuando no se pagan.
¿Qué son las prestaciones sociales?
Son un beneficio de antigüedad que el trabajador acumula desde el inicio de la relación laboral. Están reguladas por la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT) y buscan proteger al trabajador cuando la relación de trabajo termina, sea cual sea la causa.
¿Cómo se calculan?
En términos generales, la ley prevé dos cálculos y corresponde pagar el que resulte mayor:
- Garantía de prestaciones sociales: un depósito trimestral equivalente a 15 días de salario integral (el salario más las alícuotas de utilidades y bono vacacional).
- Cálculo al terminar la relación laboral: 30 días de salario por cada año de servicio, o fracción superior a seis meses, con base en el último salario integral.
Cada caso tiene particularidades (salario, antigüedad, conceptos incluidos), por lo que conviene revisar el cálculo con los documentos a la vista.
¿Cuándo corresponden?
Corresponden al finalizar la relación laboral, sin importar si terminó por renuncia, despido justificado, despido injustificado o mutuo acuerdo. Es uno de los puntos que más confusión genera: la causa de la terminación no elimina el derecho a las prestaciones sociales.
¿Qué hacer si no se pagan?
Cuando el empleador no paga las prestaciones sociales, existen dos vías principales:
- Reclamo administrativo ante la Inspectoría del Trabajo de la jurisdicción, donde puede intentarse una conciliación con el empleador.
- Vía judicial, mediante una demanda ante los tribunales laborales, si la vía administrativa no produce un acuerdo.
En ambos casos es importante reunir los documentos de la relación laboral: recibos de pago, contrato, constancias de trabajo y cualquier comunicación con el empleador.