Un contrato de servicios mal redactado, o inexistente, es una de las causas más frecuentes de conflicto entre empresas. Estos son los elementos que conviene que incluya.
¿Por qué conviene un contrato escrito?
Un contrato escrito deja constancia de lo acordado, reduce el riesgo de malentendidos y sirve como respaldo si surge un conflicto. Acordar solo de palabra, o por mensajes de texto, deja a la empresa con menos herramientas para demostrar lo pactado.
Elementos esenciales
- Identificación de las partes: razón social, RIF y representantes legales.
- Objeto del contrato: descripción clara y específica del servicio.
- Plazo y condiciones de entrega: fechas, etapas o entregables concretos.
- Forma y condiciones de pago: monto, moneda, plazos y consecuencias del retraso.
- Obligaciones de cada parte: qué debe hacer, y qué no, cada una.
- Confidencialidad: protección de la información sensible de la empresa.
- Cláusula penal: consecuencias económicas del incumplimiento.
- Resolución de conflictos y jurisdicción: cómo y dónde se resolverá una disputa.
Errores frecuentes
Los más comunes son usar plantillas genéricas sin adaptarlas al servicio real, dejar el objeto del contrato demasiado ambiguo y omitir la cláusula de resolución de conflictos, lo que complica y encarece cualquier disputa posterior.
Revisión previa
Antes de firmar un contrato importante, conviene que un abogado lo revise o lo redacte según la operación concreta de la empresa. La asesoría permanente permite hacerlo de forma continua y no solo cuando el conflicto ya existe.